Enfermedades causadas por pulgas y garrapatas
Pulgas y garrapatas no solo producen molestias en perros y gatos. Estos ectoparásitos pueden causar problemas directamente y actuar como vectores de diferentes agentes infecciosos, por lo que la prevención resulta fundamental.

Los ectoparásitos pueden afectar a la salud de nuestras mascotas
Las pulgas y las garrapatas se alimentan de sus hospedadores y pueden provocar desde irritaciones cutáneas hasta actuar como vectores de agentes responsables de distintas enfermedades. Conocer los riesgos facilita establecer medidas de prevención adaptadas a cada mascota.
Las enfermedades causadas por pulgas y garrapatas constituyen uno de los motivos por los que el control de ectoparásitos forma parte del cuidado preventivo de perros y gatos.
Estos parásitos pueden provocar problemas directamente por sus picaduras y alimentación, pero también pueden intervenir en la transmisión de diferentes agentes infecciosos. El riesgo concreto depende del parásito, la zona geográfica, el estilo de vida y otros factores individuales.
¿Por qué pulgas y garrapatas pueden ser peligrosas?
Tanto las pulgas como las garrapatas son ectoparásitos, es decir, parásitos que viven o se alimentan en la superficie del hospedador.
Las pulgas son insectos que se alimentan de sangre. Las garrapatas, por su parte, pertenecen al grupo de los arácnidos y permanecen adheridas al animal mientras realizan su alimentación.
Además del daño producido directamente, algunos ectoparásitos pueden actuar como vectores. Esto significa que pueden participar en la transmisión de determinados agentes infecciosos entre hospedadores.
La presencia de una pulga o una garrapata no implica automáticamente que la mascota esté infectada por una enfermedad transmitida por vectores. Sin embargo, sí indica exposición y conviene revisar las medidas de control antiparasitario.
Problemas y enfermedades relacionados con las pulgas
Las pulgas pueden producir picor e irritación incluso en animales que no presentan una reacción alérgica. Cuando existe hipersensibilidad a componentes de su saliva, el problema puede ser mucho más intenso.
Dermatitis alérgica por picadura de pulga
Algunos perros y gatos desarrollan una reacción de hipersensibilidad frente a la saliva de las pulgas. Puede provocar un picor intenso y favorecer que el animal se rasque, lama o muerda repetidamente determinadas zonas.
Como consecuencia pueden aparecer pérdida de pelo, enrojecimiento, costras y lesiones secundarias.
Anemia en infestaciones importantes
Las pulgas se alimentan de sangre. Cuando la infestación es intensa, especialmente en animales jóvenes o vulnerables, la pérdida de sangre puede contribuir al desarrollo de anemia.
Dipylidium caninum
Las pulgas también pueden actuar como hospedadores intermediarios de Dipylidium caninum, un cestodo intestinal que puede afectar a perros y gatos.
La infección puede producirse cuando el animal ingiere accidentalmente una pulga infectada durante el acicalamiento.
En un animal alérgico a la saliva de las pulgas, el número visible de parásitos no refleja necesariamente la intensidad del problema dermatológico.
Enfermedades transmitidas por garrapatas
Las garrapatas pueden actuar como vectores de distintos microorganismos. Las enfermedades que pueden transmitir dependen, entre otros factores, de la especie de garrapata, el agente infeccioso y la distribución geográfica.
En Europa se describen diferentes enfermedades transmitidas por garrapatas que pueden afectar especialmente a los perros. Entre ellas se encuentran la ehrlichiosis, anaplasmosis y babesiosis.
Ehrlichiosis canina
La ehrlichiosis comprende un grupo de enfermedades transmitidas por garrapatas y producidas por bacterias del género Ehrlichia.
En el caso de la ehrlichiosis monocítica canina, Ehrlichia canis está asociada principalmente con la garrapata marrón del perro, Rhipicephalus sanguineus.
Los signos clínicos pueden variar. Entre las posibles manifestaciones se encuentran fiebre, apatía, alteraciones hematológicas, tendencia al sangrado, aumento de ganglios y, en determinados casos, otros signos sistémicos.
Estos síntomas no son exclusivos de la ehrlichiosis, por lo que el diagnóstico necesita una valoración veterinaria y las pruebas correspondientes.
Anaplasmosis
La anaplasmosis es otra enfermedad transmitida por garrapatas. En perros pueden intervenir diferentes especies de Anaplasma, entre ellas Anaplasma phagocytophilum y Anaplasma platys.
Algunas infecciones pueden ser subclínicas, mientras que otras pueden asociarse con signos como fiebre, apatía, alteraciones hematológicas, dolor o cojera y otros síntomas.
Fiebre, apatía, pérdida de apetito o alteraciones hematológicas no permiten saber por sí solas qué enfermedad está presente. El diagnóstico puede requerir pruebas específicas.
Babesiosis canina
La babesiosis está causada por protozoos del género Babesia que pueden afectar a los glóbulos rojos. Diferentes especies de garrapatas pueden intervenir en la transmisión dependiendo de la especie de Babesia y del área geográfica.
La gravedad puede variar considerablemente. Los perros afectados pueden presentar signos como apatía, fiebre, debilidad, palidez de las mucosas y alteraciones compatibles con anemia.
Algunos cuadros pueden ser graves, por lo que un perro con síntomas compatibles y antecedentes de exposición a garrapatas debe ser valorado por un veterinario.
¿Son estas las únicas enfermedades transmitidas por garrapatas?
No. Las garrapatas pueden participar en la transmisión de distintos agentes infecciosos y la relevancia de cada uno depende de la zona geográfica y de las especies de garrapatas presentes.
Entre otras enfermedades transmitidas por vectores se encuentran determinadas borreliosis y otras infecciones bacterianas o parasitarias.
Por este motivo, no es recomendable intentar identificar una enfermedad únicamente a partir del aspecto de la garrapata o de síntomas generales.
Síntomas que pueden indicar un problema relacionado con parásitos
Los signos dependen del parásito y de la posible enfermedad. Algunos son principalmente dermatológicos y otros pueden afectar al estado general del animal.
Picor intenso
Rascado, lamido o mordisqueo repetido puede aparecer en infestaciones por pulgas.
Alteraciones de piel
Enrojecimiento, costras, lesiones o pérdida de pelo pueden acompañar algunos problemas parasitarios.
Fiebre o apatía
Algunas enfermedades transmitidas por garrapatas pueden provocar signos sistémicos.
Palidez o debilidad
La anemia y otras alteraciones pueden producir debilidad y cambios en el color de las mucosas.
- Picor persistente o intenso.
- Pérdida de pelo o lesiones cutáneas.
- Fiebre.
- Apatía o debilidad.
- Pérdida de apetito.
- Cojera o dolor.
- Palidez de las mucosas.
- Sangrados o aparición de hematomas sin causa evidente.
Ninguno de estos síntomas confirma por sí mismo una enfermedad transmitida por vectores. Existen numerosas patologías capaces de producir signos similares.
¿Qué hacer si encuentras una garrapata en tu mascota?
Si encuentras una garrapata adherida, conviene retirarla correctamente y revisar el resto del cuerpo para comprobar si existen más ejemplares.
Para retirarla pueden utilizarse herramientas específicas diseñadas para sujetarla cerca de la piel y extraerla evitando aplastarla innecesariamente.
Encontrar una garrapata no significa automáticamente que el animal vaya a enfermar. Aun así, conviene observar su estado y consultar al veterinario si aparecen síntomas o si existen dudas sobre la retirada o el riesgo de exposición.
Cómo reducir el riesgo de pulgas y garrapatas
El control de ectoparásitos debe adaptarse al riesgo individual de cada mascota. Factores como el lugar donde vive, sus paseos, viajes, contacto con otros animales, acceso al exterior y época del año pueden modificar la exposición.
- Revisa periódicamente el pelo y la piel.
- Presta especial atención después de actividades en el exterior.
- Mantén las medidas antiparasitarias recomendadas para tu mascota.
- Respeta la frecuencia de administración del producto utilizado.
- Controla también el entorno cuando exista una infestación por pulgas.
- Consulta qué estrategia es adecuada según la especie, edad y estilo de vida.
Los antiparasitarios no son intercambiables automáticamente entre especies. Determinados principios activos o concentraciones adecuados para perros pueden resultar peligrosos para los gatos. Utiliza únicamente productos indicados para la especie correspondiente.
El entorno también importa en el control de las pulgas
En una infestación por pulgas, los parásitos adultos que vemos sobre el animal representan solo una parte del ciclo. Los huevos pueden caer del pelo y continuar su desarrollo en el entorno.
Camas, textiles, alfombras y otros lugares donde descansa la mascota pueden formar parte del ambiente en el que se desarrolla la infestación.
Por ello, cuando existe un problema de pulgas puede ser necesario combinar el tratamiento de los animales con medidas de control ambiental.
Revisa a tu mascota después de los paseos
Revisar el pelo y la piel después de determinadas actividades puede ayudar a detectar garrapatas antes de que pasen inadvertidas durante largos periodos.
Conviene prestar atención a zonas como cabeza, cuello, orejas, axilas, ingles, espacios entre los dedos y otras áreas donde pueden quedar ocultas.
En animales con pelo abundante puede ser necesario separar el manto cuidadosamente para examinar la piel.
Enfermedades causadas por pulgas y garrapatas: qué debes recordar
Pulgas y garrapatas no son únicamente una molestia. Pueden provocar problemas directamente y participar en la transmisión de agentes responsables de diferentes enfermedades.
Pulgas
Pueden provocar picor, dermatitis alérgica y, en infestaciones importantes, contribuir a anemia.
Garrapatas
Pueden actuar como vectores de distintos agentes infecciosos.
Observación
Revisar regularmente el pelo y la piel ayuda a detectar ectoparásitos.
Prevención
La estrategia antiparasitaria debe adaptarse al riesgo y características de cada mascota.
¿Has encontrado pulgas o garrapatas en tu mascota?
Si has detectado parásitos o tu perro o gato presenta síntomas después de una posible exposición, en CentralVet podemos valorar su estado y orientarte sobre las medidas preventivas adecuadas.
